martes, 10 de septiembre de 2019

Las tribulaciones de un jeque en los mundos de Yupi


Corría el mes de abril de 1988 cuando llegó a las pantallas de nuestra televisión una serie infantil cuyos personajes principales eran Yupi y Astrako, una pareja de extraterrestres que viajan por el espacio y llegan a la tierra para reparar su nave. Con el paso del tiempo, la expresión 'vivir en los mundos de yupi' se ha convertido en sinónimo de permanecer ajeno a la realidad. Pues bien, así es como lleva viviendo muchos años el jeque Al-Thani, propietario del Málaga CF.

Fue en junio de 2010 cuando el jeque Abdullah Bin Nasser Al Thani compró el Málaga a Fernando Sanz. A partir de ese momento se inviertió dinero, aunque la primera campaña fue complicada y tuvo que llegar Manuel Pellegrini, junto a varios fichajes de invierno, para salvar la catgoría. En verano de 2011 el propietario tiró la casa por la ventana y realizó cuantiosas ventas por más de cien millones de euros que permitieron al Málaga alcanzar la cuarta posición y jugar la Champions League, en la que tuvo un papel espectacular alcanzando los cuartos de final y cayendo con polémica -con un gol encajado en fuera de juego en el descuento- en Dortmund. A partir de ahí llegó la desbandada y las ventas fueron la tónica determinante.

La siguientes temporadas el propietario no invirtió un sólo euro y se dedicó a vender jugadores y a recaudar dinero, que sirvió para pagar deudas y para llenarle el bolsillo. Descapitalizó al equipo, que terminó en Segunda división hace poco más de año y medio. La última campaña no pudo conseguir el ascenso al caer derrotado en el play off por el Deportivo, por lo que los problemas se agudizaron. El límite salarial impuesto por LaLiga descendió de 26 millones a 10 y volvieron, de nuevo, las ventas. Pero tarde y mal.

Pero en esta ocasión, verano de 2019, todo se ha hecho mal. Como este hombre, Al Thani, vive en su mundo de fantasía, la planificación ha sido un verdadero desastre.
Ha ninguaneado al director deportivo, Caminero, al que ha boicoteado varios fichajes, e incluso ha impuesto la contratación del argelino Benkhemassa sin el visto bueno de la dirección deportiva ni del entrenador. Ha metido al club en un berenjenal jurídico con Jony, que juega en el Lazio gracias a un permiso especial de la UEFA. Ha tenido que dejar sin ficha a dos jugadores de la primera plantilla y de la cantera como Iván Rodríguez y Mula por excederse en el fair play financiero. El fichaje estrella, Okazaki, tuvo que esperar una semana para que firmara el visto bueno y el 2 de septiembre tuvo que salir del club porque no podía ser inscrito. Ha terminado en el Huesca. Además, José Rodríguez tampoco ha podido ser inscrito pese a llegar gratis. Para reforzar el ridículo, ha tirado por la borda diversas ventas que le podían haber proporcionado el dinero necesario para poder competir en igualdad de condiciones con el resto de rivales y ha dejado a la plantilla, finalmente, con sólo 17 fichas profesionales. Además, por si faltaba poca salsa para el menú, el propio club le 'concedió' un crédito de 4 millones de euros mientras sus cuatro hijos, que apenas aparecen, cobran 1,6 millones de euros al año como sueldo.

Para más inri, a mediados de agosto, después de negar la venta de Ontiveros al Villarreal, comentó en una entrevista en el diario 'Marca' que para arreglar el caos económico iba a vender a tres o cuatro jugadores por más de veinte millones de euros. Eso nunca sucedió, como otras muchas bravatas y palabras huecas de Al Thani.

Este último fin de semana, incluso, contó con cuatro bajas por el 'virus internacional'. Para rizar el rizo, no llegaron los transfers internacionales de Benkhemassa ni de Lorenzo González y el técnico, Víctor, no dudó en criticar con dureza la situación mientras tiraba de la cantera para conformar la convocatoria. Baste recordar que en la primer jornada viajaron a Santander nueve profesionales terminando el partido con sólo siete en el campo, a punto de incumplir las normas, lo que supuso una multa del Comité de Competición.

La situación es caótica en el Málaga, con enfrentamientos cruzados entre la dirección deportiva, el técnico y el propietario. La afición ha dejado claro que sólo apoya a los jugadores y al entrenador -manifestación del pasado sábado, en la foto de Málaga hoy) y ha pedido con fuerza que Al Thani deje el club. Su conflicto judicial con la hotelera BlueBay continúa adelante y está pendiente de una aclaración a la sentencia por parte del juez. Por cierto, esa sentencia es contraria a los intereses de Al Thani, al que le priva del 49% de sus acciones y la dirección deportiva del club. La situación degeneró el lunes, cuando prohibió a Caminero ofrecer una rueda de prensa para explicar los acontecimientos del verano.

Málaga está encendida, las instituciones preocupadas y los aficionados hartos de un personaje que trajo euforia en sus dos primeros años pero que ha hundido en la miseria al club mientras él se beneficiaba. Los resultados mandarán, pero las perspectivas son poco halagüeñas. Ahora se pelea por no descender. El futuro del club está en el aire mientras el presidente tuitero continúa viviendo en su mundo de fantasía e ilusión. Como Yupi.



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